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Categoría: Mujer y prensa

Un sello de calidad para las empresas igualitarias

gimenogil 25/10/2009 @ 20:15

distintivo_igualdad.jpgPublicado en El PaísM. C. B. - Madrid - 24/10/2009  A partir de ahora las empresas podrán pedir un nuevo sello de calidad: el distintivo de Igualdad en la Empresa, aprobado ayer por el Consejo de Ministros. Con él podrán acreditar que la compañía sigue buenas prácticas en este campo. Lo concederá el Ministerio de Igualdad, que valorará, entre otras cosas, las medidas puestas en marcha para conciliar la vida personal y laboral de los empleados, si la empresa tiene un plan de igualdad o si en su publicidad no incluye contenidos sexistas.Habrá una convocatoria anual para concederlo y tendrá en principio una vigencia de tres años, aunque las empresas deberán enviar un informe anual que será evaluado por la Dirección General para la Igualdad en el Empleo.

Las raíces arrancadas...

gimenogil 14/10/2009 @ 08:51

herta_muller_escritora.jpgLas raíces arrancadas de una Nobel

Viaje a Nitchidorf, escenario de la juventud perseguida por Ceausescu de Herta Müller


RAÚL SÁNCHEZ COSTA (ENVIADO ESPECIAL) - Nitchidorf - 11/10/2009




La casa, a la altura número 353 de la calle principal de Nitchidorf, es ciertamente anodina. Verde, construida en adobe, parece erigirse contra la misma voluntad del tiempo, ajena a las miradas desdeñosas de "los perros y gatos, a los que, como se cruzan entre sí hace decenios, resulta imposible distinguir unos de otros", según describió Herta Müller en En tierras bajas (Siruela), helador recuento, entre gélido, opresivo y onírico, de la infancia de la autora en este confín de Rumania. "Detrás de la casa balbucea el arroyo, el guijarro apremia, las piedras oprimen".

La escritora huyó del totalitarismo rumano en 1987 rumbo a Alemania

"La Securitate robó mi vida durante mi juventud y me la sigue quitando"

Aquí, en esta pequeña y agonizante aldea de mil habitantes y calles anchas, donde el frío y el viento hielan la sangre incluso en días de sol como el de ayer, se crió la premio Nobel de Literatura. Aquí creció, nieta de agricultores y comerciantes que perdieron sus propiedades con la llegada del régimen comunista; hija de un miembro de las Waffen SS y de una deportada a un campo de trabajo de Ucrania. Y su antigua casa aún existe, aunque sea contra la voluntad de sus cimientos.

De aquí huyó de las garras del totalitarismo, tema central en su obra, en 1987. Partió rumbo al sueño de libertad de Alemania Occidental y ahogada en la aplastante conciencia de pertenecer a una minoría germana de suabos. Llegados hace poco más de tres siglos para trabajar el campo durante la ocupación del imperio austrohúngaro en Rumania, Müller y los suyos se vieron abandonados a su suerte por el azar de la historia de Europa Central en la Rumania de Ceausescu. "Hay unas 70 viviendas en ruinas de alemanes en esta localidad de las que el Ayuntamiento no se puede hacer cargo", explicaba ayer el alcalde de Nitchidorf, Ioan Mascovescu, en un paseo por el poblacho, a 30 kilómetros de Timisoara, al oeste de Rumania. "Ni puede venderlas ni tampoco hay fondos para restaurarlas. Ésta, en concreto, fue nacionalizada cuando Herta se mudó a Alemania. Después se vendió a otros alemanes que decidieron marcharse y, en la actualidad, hay un departamento escolar".

Caminando por sus calles, sintiendo la leve caricia de las miradas esquivas, el forastero piensa en la sentencia de Windisch, uno de los protagonistas de El hombre es un gran faisán en el mundo (Siruela). "El final está aquí. Desde que se propuso emigrar ve el final en todos los rincones". Sus viejos conciudadanos son gente "poco dada a hablar del doloroso pasado" y mucho menos aún a dejarse atrapar en la irreversibilidad de una fotografía. Lo más que aciertan a decir es: "Ceausescu vendió el premio Nobel a los alemanes por 8.000 marcos [unos 4.000 euros]".

Es un clamor que se escucha estos días por toda Rumania. Y una inesperada adición a la lista de querellas de la nación con su viejo dictador. El régimen aniquilador de voluntades cambiaba visados de sajones por dinero alemán. Era sólo otra forma de expulsar a "los extranjeros". El precio lo fijaba la cualificación de cada individuo, según fuentes que investigan los archivos del periodo comunista. Ése fue el caso de Müller. Y así fue como dejó Nitchidorf para no mirar atrás: "Me quiero marchar de este dedal de pueblo donde las piedras tienen ojos", relata Müller en su última novela Todo lo que tengo, lo llevo conmigo. "No tenía mucho miedo sino una impaciencia secreta; tan sólo quería irme a un lugar donde nadie me conociera".

En cierto modo, lo logró. Ya son muy pocos aquí los que la recuerdan. Los que podrían hacerlo o bien murieron o bien regresaron a Alemania. Además, no es uno de esos pueblos a los que el siglo XXI respete; eminentemente agricultor, aún se puede ver a los caballos tirar de los carros y a las fuentes (más de 20) repartir agua potable.

Sólo un puñado de los que compartieron la infancia con la escritora reside aún en Nitchidorf. "Tras la clase de gimnasio", explica Eugenia Dragan, antigua compañera de estudios, "solíamos estudiar juntas lengua rumana. Herta sentía que no la dominaba, así que yo la ayudaba".

Tampoco nadie recuerda la última visita de Herta a la aldea. En 2005, las autoridades locales le propusieron cambiar el nombre de la escuela por el de Müller. La escritora, que se encontraba en Timisoara para el lanzamiento de una novela, lo rechazó con violencia. "No quiero que me identifiquen con otra cosa que no sea con mi escritura', dijo ella", según Annelise Ivan, profesora de la escuela de Nitchidorf.

"La Securitate, policía secreta rumana, me robó mi vida durante mi juventud y me la sigue quitando en la actualidad acaparando mi tiempo con mis libros", declaró recientemente Müller a un periódico rumano. Sufrió la tortura, el terror, la angustia del control. Al emigrar descubrió que su mejor amiga de la infancia colaboraba con la Securitate, como otros tantos miles de niños y adolescentes. "Al menos, una de las preguntas más dolorosas ha sido respondida", escribió cuando descubrió que Jenny, su compañera de escuela, formaba parte del "sistema de amor y traición" del aparato político. Su cometido era averiguar sus actividades cotidianas, desde cuando se levantaba hasta que se acostaba, dónde y qué compraba. "En sus libros, la temida policía no es sólo una institución, sino que está revestida de todos los atributos del mal humano, desde la humillación y acoso, hasta el miedo, la tortura y la muerte", explica la traductora al rumano de sus obras, Nora Iuga.

En aquellos días, las palabras le servían de rendijas por las que asomar la cabeza y respirar. "Müller amaba la literatura. Pero más a Goethe que al insigne poeta rumano Mihai Eminescu", recordaba ayer otro ex compañero de colegio, Anton Kohl. "Mi hermano la inició en las profundidades de la literatura, le pasaba libros en alemán".

Ahora que la Academia Sueca ha consagrado su obra, un verdadero monumento a la voluntad humana, aquello adquiere en las callejuelas de Nitchidorf un extraordinario sentido. Una lógica que, por esta vez, aplasta a la sinrazón del autoritarismo. Por más que las raíces de Müller estén cuidadosamente arrancadas de Rumania. Incluso por ella misma. La Nobel escribió recientemente en Die Zeit que aún siente que el pasado revive en el país. Y por eso nunca regresará. "La Rumania poscomunista no se ha quitado las máscaras del horror comunista. Y la más pérfida sigue siendo la delación y, la más cruel, los intentos de aniquilar la intimidad".

NOBEL DE ECONOMÍA

gimenogil 14/10/2009 @ 08:34

El Nobel de Economía recae en una defensora del bien comunal

La primera mujer en recibir el galardón apuesta por la economía sostenible

 

Elinor Ostrom dio ayer una rueda de prensa en la Universidad de Indiana. - EFE

A. TUDELA/ AGENCIAS - MADRID - 13/10/2009 00:00

Hace hoy un año, la Real Academia Sueca de las Ciencias se sacudía la naftalina y otorgaba el premio Nobel de Economía a Paul Krugman. Su galardón, a pesar de tratarse de un reconocido teórico del comercio internacional, iba a provocar y provocó reacciones encontradas, porque su nombre se asociaba más con el del azote de George Bush desde las páginas de opinión de The New York Times que con su labor como economista. Doce meses con lo peor de la crisis incluido y muchos viajes y entrevistas de Krugman después, la Real Academia volvió ayer a rasgar el sobre del premio Nobel de Economía y sacó no uno sino dos nombres galardonados: la primera mujer que recibe el premio, Elinor Ostrom, y Oliver E. Williamson, ambos de Estados Unidos.

La reacción de buena parte de los que conocieron los nombres nada más hacerse públicos (una de la tarde, hora española) fue echar mano de Google. Ostrom y Williamson no son dos perfectos desconocidos pero tampoco asiduos de los manuales de economía. Sus teorías no hablan de causas ni soluciones a crisis cíclicas. Hablan de nuevas formas de organización, de gestión sostenible del medio ambiente, de futuro.

Ostrom, en concreto, habla de opciones más allá del corsé que acabó de anudar la Guerra Fría, donde sólo cabían dos fórmulas económicas, que se mantienen hoy con sus versiones descafeinadas: el poder del Estado y el poder del mercado. Esta dicotomía no sirve para los bienes que proporciona la naturaleza (el agua, la pesca, los bosques, los pastos). La economista ha sido premiada por haber demostrado que, en ocasiones, una comunidad es capaz de administrar los bienes comunes de forma más eficaz que si se privatizan o los gestiona el Estado.

Williamson, por su parte, es uno de los primeros investigadores de las compañías e instituciones y su capacidad de buscar soluciones cuando el mercado no funciona correctamente. La exteriorización o los diferentes tipos de contrato (indefinido, temporal) son ejemplos de cómo las empresas solucionan de forma interna las taras del mercado cuando este no funciona en competencia.

Para José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, "son unos premios muy oportunos. No son investigadores muy conocidos, pero han realizado aportaciones muy interesantes y oportunas sobre cómo gestionar con más eficiencia los bienes comunales y públicos, donde el mercado no ha podido definir el reparto, el precio o el consumo óptimo". En el caso de Ostrom, Díez destaca que "lo importante es que la salida de la crisis no vaya contra el medio ambiente".

¿Odian algunos hombres a las mujeres?

gimenogil 14/10/2009 @ 08:25

TRIBUNA: FANNY RUBIO ¿Odian algunos hombres a las mujeres?FANNY RUBIO 09/10/2009  La noche del lunes 21 de septiembre hallaron el cadáver de una mujer latinoamericana en una maleta de grandes dimensiones en plena Gran Vía de Barcelona; la noche del domingo anterior, día 20, una muchacha casi adolescente moría apuñalada en el descansillo de su escalera; en la tarde del sábado 19, otra de 31 años aparecía muerta en su piso de Madrid. Y en las semanas siguientes, más de lo mismo.A veces no llegan a asesinarlas, las matan en vida a disgustos, helándoles la sangre en casaAparecen mujeres muertas con estudios universitarios, sin estudios universitarios o, simplemente, sin estudios, cada día en nuestro mundo cada vez menos cómodo, sin que leyes o héroes anónimos como hombres que conocemos (no demasiados) intenten evitar lo que las leyes no acaban de arreglar, la costumbre no integra o nuestra pasividad permite.La verdad es que algunos hombres odian a las mujeres, odian mucho, muchísimo, a las mujeres: a las mujeres con poder, a las que tienen menos poder, a las que tuvieron alguna vez poder, a las que amaron mucho y ya no aman, a las que le sacaron unas pelillas y desaparecieron de sus vidas, a las que mantuvieron, a las que se fueron o desean irse del hogar, a las que van, no en la maleta, sino con la maleta a cuestas por la vida.La maleta. Pues, ¿no es la maleta la mejor solución de la mujer situada entre hombres que odian a las mujeres? ¿Y no ha sido la maleta de esta mujer de la Gran Vía de Barcelona la confesión de un doble crimen por parte de quien lo ejecutó, contra la propia maleta, símbolo de la libertad de irse, con el fetiche del acto de partir que una mujer que se quiere marchar de algún sitio agarra en primer lugar, diciendo por las dos, por la maleta y ella, "ahí te quedas", que yo sigo viviendo?"El hombre donde nace, la mujer donde va", decía con conocimiento de causa Francisco Delicado en La lozana andaluza por boca de la protagonista, Aldonza, que parte de Córdoba al Trastévere romano.A veces, algunos hombres que odian tanto a las mujeres como para matarlas no dan la cara directamente, encargan el crimen a un alguien que entiende "corporativamente" que el coleguilla vive un infierno con tal señora y prepara el crimen burdamente, como hemos visto con Marta y otros casos en que interviene el gremio casero de este seudocrimen malorganizado y hay tres o cuatro en liza.La verdad es que el sueño de matar mujeres de algunos hombres que las odian no llega a veces a la sangre, a veces es mejor matarlas en vida a disgustos helándoles la sangre en casa aunque sean jóvenes, cambiándolas de mostrador cuando se quedan embarazadas, acercándole la mesa de trabajo al balconcillo de la planta sexta a ver si se tiran como en alguna firma de país europeo, y la firma se ahorra, al menos, la maleta, que en estos tiempos de crisis económica faltaría más que la muchacha saliera en un embalaje de la casa acusada de robo in articolo mortis, aunque estuviera tiesa, qué más da.No acierto a pensar bien si algunos hombres odian con el mismo furor a las mujeres sin maleta, que se quedan en casa solas y soberanas con o sin abogado, que ejercen su profesión por la mitad del salario de sus compañeros o, simplemente, escriben o gobiernan.Si en nuestro país muchos hombres amaran (fraternalmente, digo) a las mujeres tendríamos mejores Consejos de Administración, por no decir Academias, Consejos, Consejillos y otras zarandajas en las que curiosamente sólo se ven corbatas castigando a las mujeres a diestra y siniestra con la risita cuando llega de jefa, la infamia cuando no puede escuchar, el cambio de mostrador, el mal piropo que suena a insulto, la ventanita y la maleta tirada en el río, más disimulada.Lo que no tengo tan claro es si odian o no a las prostitutas algunos hombres y algunas mujeres, que a veces hacen de herramienta. Han rechazado regular la prostitución el otro día por parte de un grupo político, que llevaba un punto estupendo contra la trata de mujeres y los anuncios de contactos.La verdad es que no es que a ninguna mujer con dos dedos de frente le apetezca que la prostitución sea un oficio con escalafón y trienios. Es más, teóricamente, muchas somos muy reticentes a ello, y a que, en algún caso, niñas semidesnudas que llegan al colegio digan por consejo de sus amigas que de mayores, en vez de ser enfermeras, como antes, quieren ser, digamos, belles de jour, ya que los modelitos que vemos en las series televisivas y los escotitos que nos largan, aunque sea invierno, han condicionado la educación -que ahora se llama "sexual"- de nuestras lolitas, que creen más rentable estudiar poco y estirar más las piernas si te dan un trabajo.Pero, visto lo visto, ahora que -parece- la prostitución no se va a regular, ¿esperamos tres años con las mujeres que se prostituyen en la calle, sin asistencia, tutela, defensa ante las mafias que las acorralan, acosadas por los mil vaivenes de su vulnerabilidad, únicamente para dejar a salvo nuestra mirada escrupulosa, llevándolas al límite de su subsistencia? Claro, que siempre está la maleta.Fanny Rubio es escritora y profesora titular de la Universidad Complutense de Madrid. Su último libro es La Baeza de Machado. 

Por debajo de las cejas...

gimenogil 03/10/2009 @ 08:08

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Las mujeres son imposibles

gimenogil 09/09/2009 @ 23:01

                        Las mujeres son imposibles

PÚBLICO (27 Jul 2009)

 Nicole Thibon

“¡Las mujeres son imposibles! ¡Hay que ver cómo nos esquivan!” –Aristófanes–

Decididamente, la vida en 2009 es estupenda. Dos mil años de filosofía, más de dos siglos hablando de igualdad, y a las mujeres se las sigue discriminando en el trabajo, se les paga menos, y están sub-representadas en todos los centros de decisión; y ello, en la mayor parte de los países desarrollados del planeta. El 12 de mayo de 2009, los ministros de los 47 estados miembros del Consejo de Europa lo dijeron, esta vez de manera muy clara y contundente: “¡Hay que consolidar en los hechos la igualdad entre mujeres y hombres!”. Pero los hechos son testarudos y hablan más claramente que las palabras.

Según el informe Grésy de julio de 2009, el 47% de los trabajadores de Francia ya son mujeres. Con un 54% de diplomadas, están además mejor preparadas que sus colegas masculinos. Y las cosas parecen ir a más: este año obtienen el bachillerato el 70% de las muchachas, contra el 59% de los muchachos.


Pero hay que leer la primera página de Le Monde del pasado 13 de julio: “¿Un 40% de mujeres a la cabeza de las grandes sociedades?”. Una lectura demasiado rápida podría pasar por alto los signos de interrogación. No se trata de una realidad sino de imponer una cuota en los sectores privado y público, objetivo eminentemente positivo y que manifiesta una loable buena voluntad, pero que subraya lo desastroso de la situación actual. En Francia sólo hay un 10,5% de mujeres en los consejos de Administración de las empresas que cotizan en Bolsa; en los de las primeras 500 empresas, sólo un 8%.

Pero las francesas no se pueden quejar, si se las compara con el 6,6% en las 300 grandes empresas españolas, el 2,1% de las italianas y el 0,8 de las portuguesas. Sólo algo más de la mitad de los países del mundo publican datos estadísticos. “La contribución de las mujeres no aparece aún en las estadísticas oficiales”, dice un informe de Naciones Unidas de 2008. Es lo que púdicamente suele llamarse “la invisibilidad de las mujeres en los centros de decisión”.


Cuando las cosas no se hacen según la lógica y el sentido común, queda la ley. Es así que la solución tendrá que volver a ser la imposición de una cuota –que por otra parte da siempre excelentes resultados en política, en todos los países en que se la aplica–. Las empresas francesas tienen seis años para arreglar las cosas, y el sector público sólo cuatro. Las empresas noruegas sometidas a la cuota han llegado rápidamente a un 44,2% de mujeres en sus consejos de Administración. Se calcula que, si no se impusiera una cuota, se necesitarían 50 años para alcanzar cierta igualdad en los países normalmente desarrollados. Lo importante es no perder la paciencia.

El asunto es aún más cómico en el plano salarial. Pese a todas las recomendaciones y requerimientos, “las diferencias de salario se mantienen”, afirma el informe Grésy, y la remuneración global media de las mujeres es un 27% inferior a la de los hombres o, si se quiere, la de los hombres es un 37% superior a las de las mujeres. Es más: la diferencia máxima se halla en el sector de los ejecutivos; un 30,8%. Y más todavía, cuanto más diplomas o años de edad tiene una mujer, menos se le paga con respecto a su equivalente varón: un 32% de diferencia.
La situación no es menos divertida en Estados Unidos. Según un estudio de los sindicatos AFL-CIO, “la mujer de 25 años que trabaje a tiempo completo todos los años hasta que se jubile a la edad de 65, ganará 523.000 dólares menos que el trabajador masculino promedio”.

No es consuelo el que en otras partes sea peor. Según estimaciones recientes, las mujeres africanas constituyen el 70% de la mano de obra agrícola y producen el 90% de los alimentos. Su tasa de actividad económica es 61,9% superior a la de todos los países de la OCDE en su conjunto. Y, eso sí, son las más pobres y maltratadas.

España mantiene valientemente su posición en las estadísticas. Según un informe sobre el mercado laboral publicado por Manpower, las mujeres ganan un 50% menos que los hombres en el sector privado español y un 10,7% en el sector público, lo que significa que el salario medio de la mujer en España es un 34,7% inferior al del hombre. Todo se explica, según el analista, porque el tiempo de trabajo de la mujer es un “13% inferior al del hombre”, porque existen “diferencias en las características individuales” y porque cuando aumenta la experiencia laboral la diferencia salarial “se incrementa”, dado que la mujer “tiende a abandonar” su presencia en el mercado, sobre todo entre los 35 y los 40 años. ¡Cuando las cosas se explican bien todo se comprende! Lo que se comprende mucho más fácilmente es la acentuada tendencia a crear cooperativas de mujeres un muchas partes del mundo y, en particular, en España. Como lo exponía María Carmen Martín García, durante el reciente y brillante coloquio internacional Voces Mediterráneas III en Granada, estas cooperativas se basan en “los valores de ayuda mutua, responsabilidad, democracia, igualdad, equidad y solidaridad…, una ética de honestidad, transparencia, responsabilidad social y preocupación por los demás”. Movimiento originado en el Reino Unido en 1883, la Alianza Cooperativa Internacional reúne hoy 218 cooperativas de 78 países, y representa a más de 800 millones de personas. La Asociación de Mujeres Empresarias Cooperativistas española se dirige a mujeres que quieran poner en marcha un negocio bajo la fórmula empresarial de una cooperativa.

Podemos imaginar fácilmente que, harta de ser discriminada, mal pagada y con pocas posibilidades de promoción real en relación con su capacidad, la mujer activa, cada vez más educada y diplomada, y consciente de su dignidad, se encuentra más a gusto en un ambiente igualitario y transparente. Una no lo dudaría.

Nicole Thibon es Periodista


 

MESAS REDONDAS

gimenogil 04/05/2009 @ 18:00

Con motivo de la celebración de nuestra V Exposición Mujer y Prensa en la Escuela Universitaria de Estudios Sociales, calle Violante de Hungría nº23, el sábado día 9 de mayo  tendrá lugar la realización de dos mesas redondas con los temas: "Mujer y salud" (de 9 a 11 horas) y "La mujer en las iglesias"(de 11 a 13 horas).

Bolonia si / Bolonia no

gimenogil 03/05/2009 @ 20:31

La cosa está que arde y cada día encontramos novedades como éstas que colgamos en el blog.

Los estudiantes tendrán que hacer un trabajo de fin de grado.

La Universidad de Zaragoza la menos viable económicamente.

Si quieres leer todo lo que hemos colgado sobre el tema pincha aquí.

EXPOSICIÓN MUJER Y PRENSA

gimenogil 01/05/2009 @ 22:02

Para complementar nuestra Exposicion Mujer y Prensa, hemos colgado nuevas noticias en nuestro blog, para leerlas y comentarlas pincha aqui, y no olvides participar en nuestro debate Bolonia si / Bolonia no.

ENTREVISTA A NUESTRA PRESIDENTA

gimenogil 01/05/2009 @ 17:28

Nuestra presidenta, Elena Escobar, ha sido entrevistada por Joaquín Carbonell para El Periódico de Aragón.

Elena Escobar: "Cuando una periodista es objetiva no se nota si es mujer" ( El Periódico de Aragón - 28/04/2009 )

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